Hace unos cuantos años…

¡Qué bien las fiestas en mi ciudad! un paseo por las ferias, alguna tapita,… pero lo que de verdad me encanta, es cuando voy con mis papás y mi hermana a comprar caramelos para ver en la glorieta el teatro de títeres. Yo me pido regaliz de rueda y caramelitos de nata, que me los como mientras esperamos a que empiece la función. Cuando ya parece que va a empezar y todos nos ponemos nerviosos, le pido a mi madre el Cheiw de menta, para que me de fuerzas y así poder gritar muy, muy fuerte para avisar a Gorgorito de la temible bruja.